Los gritos dieron paso al silencio.
Cuando Hery se dio la vuelta y se puso la chaqueta para irse, él seguía sentado, apaleado a base de gritos, sintiendo los golpes dados y recibidos sin haber levantado la mano.
Ellos eran así. Se arañaban en la cama y se abofeteaban con palabras.
Talos sabía que sólo debía alargar la mano y cogerle el brazo para que ella no se fuera, para que esto parase. Pero por primera vez en 4 años de relación, él no estaba seguro de si quería hacerlo, y ella no sabía si podría parar.
siento decir eso, pero en las relaciones hay alguien que siempre quiere más. y es evidente, ahora, quién lo hace menos ..
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